No sé lo que va a salir de una larga aventura a la que creo aludí en alguna otra carta ...

 

            Así comienza a hablar Julio Cortázar, en una carta a su amigo Jean Barnabé, a propósito del nuevo proyecto literario que se trae entre manos. Se trata de un largo relato, dice, al que describe globalmente como “la crónica de una locura”. Da una sola clave de la estructura de ese proyecto: consiste en relatar un mismo episodio desde distintas perspectivas. Y para ilustrar esto último, el escritor pone como referente La piedra lunar, la célebre novela del escritor inglés Wilkie Collins:

 

Esto (...) ha sido en general enfocado como lo hizo Wilkie Collins en The Moonstone, es decir, un mismo episodio "visto" por varios testigos, que lo van contando cada uno a su manera. Pero yo creo ir un poco más lejos porque no cambio de testigo, sino que le hago repetir el episodio ... y sale distinto.

 

            ¿Les suena esto, lectores de Cortázar? ¿Serían capaces de decir a qué libro suyo corresponden esos comentarios? A primera vista, no parecen describir ningúna obra conocida del escritor argentino. ¿Acaso se trata, entonces, de un proyecto finalmente descartado? Eso no, en absoluto; tan sólo debemos fijarnos en la datación de la carta: 30 de mayo de 1960. Por esa fecha, Cortázar lleva prácticamente año y medio trabajando en su obra magna: Rayuela.

 

            El escritor ya había aludido antes, en efecto, a ese proyecto; en una carta al mismo Barnabé fechada el 27 de julio de 1959, Cortázar afirma: “Lo que estoy escribiendo ahora será (si lo termino alguna vez) algo así como una antinovela, la tentativa de romper los moldes en que se petrifica ese género”. Y aquí, por si esta somera descripción no fuese suficiente, la editora de las cartas, que no es otra que Aurora Bernárdez, nos aclara en una nota al pie de qué obra se trata: Rayuela”. De acuerdo con lo que sabemos por las cartas y por declaraciones públicas de Cortázar, la redacción de su principal obra se inició a finales de 1958 y se prolongó hasta mayo del 62. Y como no consta que emprendiera ningún otro proyecto de envergadura en ese mismo lapso de tiempo, sólo cabe entender, finalmente, que en la carta de 1960 está hablando de esa misma obra.

            No obstante, ese proyecto literario al que Cortázar alude, “la crónica de una locura” descrita a la manera de La piedra lunar de Collins, no se corresponde, en principio, con lo que finalmente resultó ser Rayuela. Tal como la conocemos, incluso en su versión para lectores activos, esta obra tiene un argumento que respeta una cierta linealidad temporal, sin que se vea por ninguna parte una repetición de lo mismo. Esto es lo que nos encontramos: Horacio Oliveira deambula primero por París, viviendo distintos episodios uno detrás de otro, ya sea con La Maga, con el Club de la Serpiente, con Berthe Trépat o con la clocharde; y después por Buenos Aires, donde se suceden igualmente las escenas de su vida, ahora junto a Traveler y Talita, primero en el circo y luego en el manicomio. Para repetición, únicamente cabría pensar con el capítulo 133, en el que se reproducen literalmente varias páginas del capítulo 55; pero esta excepción no parece tener mayor importancia estructural, y ni tan sólo se corresponde, propiamente, con lo que describe Cortázar en su carta.

            Nada que ver, por lo tanto, con la hermosa novela de Wilkie Collins, en cuyo texto, sucesivamente, diversos personajes relatan su propia versión de los hechos que enmarcan la desaparición de un diamante. Así pues, en este sentido, las declaraciones de Cortázar son desconcertantes.

 

            Frente al desajuste que resulta de todo ello tenemos dos posibilidades. Por un lado, podemos intentar encajar estas declaraciones con la ‘visión tradicional’ de Rayuela; por el otro lado, podemos partir de estas declaraciones para postular una nueva forma de leer la obra de Cortázar. Así pues, el lector queda emplazado a elegir entre una de las siguientes opciones:

 

Primera opción:

según la visión tradicional de Rayuela

Segunda opción:

según una nueva visión de Rayuela

opcio2